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El ecosistema de la edificación sostenible en Europa: retos y oportunidades de futuro

Modern sustainable residential buildings surrounded by lush greenery and landscaped gardens.
Technical Article

El ecosistema de la edificación sostenible en Europa: retos y oportunidades de futuro

La edificación sostenible en Europa avanza hacia un ecosistema más conectado. Mejorar la coordinación entre la regulación, la evaluación, las certificaciones voluntarias y los criterios de financiación sostenible permitirá reducir duplicidades y apoyar mejores decisiones técnicas y de inversión.

Editorial Team

Autor

Daniel Corbí Sánchez, Tech. Engineering Manager in Green Transition & Sustainability Strategy at NTT DATA | LinkedIn profile


(Nota: Las opiniones expresadas en los artículos son exclusivamente las de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de la Unión Europea)

Introducción

El enfoque europeo sobre los parámetros básicos de sostenibilidad de los edificios -reducción de energía, agua, carbono, residuos y aumento del confort e integración con el medio ambiente- está entrando en una nueva fase. Durante muchos años, la eficiencia energética fue la principal referencia para la regulación y la certificación. Los Certificados de Eficiencia Energética (EPC), los requisitos mínimos de eficiencia y los códigos nacionales de edificación ayudaron a establecer un enfoque común orientado a reducir la demanda energética y mejorar la eficiencia de las instalaciones, principalmente HVAC, ACS e iluminación.

Este planteamiento sigue siendo fundamental, pero el “pack básico” de prestaciones principales del edificio se está ampliando. Las energías renovables, el consumo de agua, las emisiones de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida, la eficiencia de los materiales, la calidad ambiental interior y la creación de un ecosistema mediante una jardinería adaptada a un entorno urbano unido a la resiliencia climática forman cada vez más parte del discurso sobre cómo tiene que ser un edificio en relación a cómo es de sostenible.

A escala de la UE, la Directiva revisada relativa a la eficiencia energética de los edificios (EPBD) es el principal instrumento regulatorio para los edificios, con el apoyo de la Directiva de Eficiencia Energética (EED) y la Directiva de Energías Renovables (RED). La EPBD establece requisitos en ámbitos como la eficiencia energética, los edificios de cero emisiones, los Certificados de Eficiencia Energética, los pasaportes de renovación, la energía solar, los sistemas técnicos de los edificios y, cada vez más, el carbono durante ciclo de vida. La EED refuerza el principio de ‘primero, la eficiencia energética’, mientras que la RED impulsa la integración de las energías renovables en los edificios y en la normativa nacional de edificación. [1]

Por debajo de este nivel legislativo europeo, los Estados Miembros traducen los objetivos comunes en metodologías nacionales de cálculo, códigos técnicos de edificación, procedimientos de certificación, requisitos mínimos, incentivos y mecanismos de control. Esta dimensión nacional es esencial: los objetivos europeos pueden ser compartidos, pero las condiciones climáticas, las tradiciones constructivas, los sistemas energéticos y los parques edificatorios existentes difieren considerablemente en toda Europa.

Al mismo tiempo, la iniciativa Level(s) proporciona un lenguaje europeo común para evaluar la sostenibilidad a lo largo del ciclo de vida del edificio. No es un sistema de certificación ni establece una única calificación de sostenibilidad; sus seis macroobjetivos y dieciséis indicadores abarcan las emisiones de gases de efecto invernadero, la eficiencia de los recursos y la circularidad, el agua, la salud y el confort, la resiliencia climática y el coste y valor del ciclo de vida. [6] La Taxonomía de la UE desempeña una función diferente: es un sistema de clasificación que define cuándo una actividad económica puede considerarse ambientalmente sostenible, conectando las actividades de construcción, renovación e inmobiliarias con la inversión sostenible y la información financiera. [7]

Por último, los sistemas voluntarios como LEED, BREEAM, DGNB, VERDE y HQE aportan enfoques adicionales impulsados por el mercado. Su experiencia en evaluación multicriterio, recopilación de evidencias, verificación por terceros y comunicación de las prestaciones de sostenibilidad puede complementar el ecosistema regulatorio sin sustituirlo.

 

Diagram showing how EU legislation, national regulation, Level(s), the EU Taxonomy and voluntary certification schemes interact within the sustainable building ecosystem.

Un ecosistema integrado para el sector de la edificación sostenible en Europa. Las flechas bidireccionales representan tanto la aplicación descendente como la retroalimentación procedente de proyectos reales hacia futuras metodologías, políticas y prácticas de certificación. Fuente: elaboración propia del autor a partir de [1], [6] y [7].

 

Del 'Nearly Zero Energy Building’ (NZEB) al ‘Zero-Emission Building’ (ZEB)

Quizá el ejemplo más claro de esta evolución sea el carbono. Hasta hace poco, la normativa de edificación se centraba principalmente en la energía consumida durante la fase de uso. La EPBD revisada mantiene este enfoque, pero lo amplía progresivamente hacia el ciclo de vida completo de los edificios.

A partir del 1 de enero de 2028, el Potencial de Calentamiento Global (GWP) del ciclo de vida deberá calcularse y declararse en el EPC de los edificios nuevos con una superficie útil superior a 1.000 m². A partir del 1 de enero de 2030, este requisito se extenderá a todos los edificios nuevos. Los Estados Miembros también deberán elaborar hojas de ruta nacionales para introducir valores límite de GWP de ciclo de vida. [2][3]

En 2026 se alcanzó un hito importante con la publicación del Reglamento Delegado (UE) 2026/52, que establece un marco de la Unión para el cálculo nacional del GWP de ciclo de vida de los edificios nuevos. El objetivo es aumentar la comparabilidad manteniendo al mismo tiempo las especificidades nacionales. [2] Esto crea una conexión especialmente interesante con Level(s), donde el GWP de ciclo de vida ya era uno de los indicadores principales. Conceptos antes concentrados en evaluaciones voluntarias de sostenibilidad y metodologías de ciclo de vida están pasando, por tanto, a formar parte de la regulación general.

La misma ampliación puede observarse más allá del carbono. Level(s) ya considera el agua, la calidad ambiental interior, la adaptabilidad, la resiliencia, la circularidad y el valor del ciclo de vida. El SRI (Smart Readiness Indicator) aborda la capacidad de los edificios para optimizar su funcionamiento, responder a las necesidades de los ocupantes e interactuar con las redes energéticas. [8]

 

Timeline of key EPBD milestones for integrating life-cycle GWP and zero-emission buildings from 2024 to 2030.

EPBD y carbono de ciclo de vida: hitos a corto plazo. Fuente: Directiva (UE) 2024/1275 y orientaciones de la Comisión Europea sobre el GWP de ciclo de vida y los edificios de cero emisiones. [2][3][4]

 

Más allá de la calificación y el cumplimiento normativo

La evolución de la certificación plantea también una cuestión más práctica: ¿para qué debería utilizarse realmente la información sobre las prestaciones del edificio? Tradicionalmente, la certificación se ha asociado a menudo con demostrar el cumplimiento normativo o asignar una calificación a un edificio ya diseñado o terminado. Sin embargo, la creciente cantidad de información generada durante la evaluación también puede apoyar decisiones en fases mucho más tempranas del proceso.

Un EPC puede identificar oportunidades para mejorar la eficiencia energética. Un pasaporte de renovación puede ir más allá y definir una hoja de ruta por etapas hacia una renovación profunda. En virtud de la EPBD revisada, los Estados Miembros deben establecer sistemas de pasaportes de renovación. Estos pasaportes pueden incluir el ahorro energético previsto, los costes indicativos de inversión y los periodos estimados de retorno, junto con información sobre las ayudas financieras disponibles. [1] Esto cambia la naturaleza de la evaluación: en lugar de limitarse a describir el estado actual de un edificio, la información puede ayudar a explorar hacia dónde puede evolucionar.

El mismo principio puede aplicarse a los edificios nuevos. Durante el diseño pueden evaluarse distintas combinaciones de prestaciones de la envolvente, generación fotovoltaica, almacenamiento, iluminación eficiente, sistemas de ahorro de agua, materiales de baja huella de carbono o controles inteligentes, en lugar de hacerlo una vez finalizado el edificio.

En este punto, el ciclo de coste de vida o LCC (Life Cycle Cost) adquiere especial relevancia. Una solución con una inversión inicial más elevada puede reducir los costes de energía, agua, reposición o mantenimiento a lo largo de la vida útil del edificio. Por el contrario, una medida técnicamente atractiva puede aportar un beneficio económico limitado en un proyecto concreto. Esto no implica que todas las medidas de sostenibilidad deban generar un retorno financiero directo como por ejemplo vía VAN (Valor Actual Neto). Las medidas relacionadas con la resiliencia, la calidad ambiental interior o el riesgo regulatorio futuro pueden crear valor de otras formas reduciendo el riesgo del edificio. No obstante, integrar las prestaciones técnicas con el análisis económico puede proporcionar a propietarios e inversores una información más completa para la toma de decisiones.

 

Diagram presenting the six Level(s) macro-objectives for assessing building sustainability beyond operational energy use.

Level(s): seis macroobjetivos que respaldan una visión más amplia de las prestaciones del edificio. Fuente: Comisión Europea, marco Level(s). [6]

 

El reto de la interoperabilidad

A medida que la evaluación se hace más completa, aparece una nueva dificultad: un mismo edificio puede evaluarse varias veces con finalidades distintas. Puede requerirse información energética para un EPC. Las cantidades de materiales y la información ambiental del producto pueden ser necesarias para un análisis de ciclo de vida. Después, información similar puede volver a solicitarse para Level(s), una certificación voluntaria, informes ESG, una evaluación de inversión o una valoración conforme a la Taxonomía de la UE.

Cada sistema tiene su propia finalidad y no puede simplemente fusionarse con los demás. Sin embargo, esto no significa necesariamente que la información de base deba generarse siempre de forma independiente. Una de las oportunidades más relevantes para los próximos años es, por tanto, la interoperabilidad: mejorar la capacidad de las metodologías y los sistemas digitales para intercambiar y reutilizar datos fiables de los edificios.

Esta orientación ya puede observarse en la EPBD revisada. Se prevé que las bases de datos nacionales de prestaciones de los edificios recopilen información procedente de los EPC, las inspecciones, los pasaportes de renovación, el SRI y los consumos energéticos calculados o medidos. El marco también puede incorporar información sobre emisiones operativas, emisiones incorporadas y GWP de ciclo de vida, mientras que el Observatorio del Parque Inmobiliario de la UE ofrece una plataforma común para el seguimiento del parque edificatorio. [1][10]

 

Table comparing traditional and emerging approaches to building performance, alongside relevant EU policy, certification and assessment instruments.

Tabla. De las evaluaciones individuales hacia un ecosistema conectado de información del edificio. Fuente: síntesis de los autores basada en la EPBD revisada, Level(s), SRI y la Taxonomía de la UE [1][6][7][8].

 

El papel de la certificación voluntaria

Los sistemas voluntarios de sostenibilidad siguen siendo una parte importante de este ecosistema. Sistemas como LEED, BREEAM, DGNB y HQE han acumulado una experiencia práctica significativa en la evaluación de múltiples dimensiones de sostenibilidad dentro de proyectos concretos. También han contribuido a establecer procesos de documentación, verificación por terceros y comunicación de las prestaciones ambientales a clientes, inversores y ocupantes.

Su función es distinta de la de la legislación europea. Una certificación voluntaria no puede sustituir los requisitos regulatorios nacionales, ni pretende necesariamente hacerlo. En cambio, estos sistemas pueden abordar aspectos de sostenibilidad que van más allá del alcance regulatorio mínimo.

También pueden actuar como laboratorios prácticos. La experiencia adquirida en proyectos reales puede ayudar a identificar qué indicadores son comprensibles, qué información es difícil de obtener, qué metodologías generan cargas innecesarias y dónde las mejoras de prestaciones son técnica o económicamente realistas. Esta es una de las razones por las que el ecosistema de la edificación no debería entenderse como un proceso puramente descendente: la regulación influye en los edificios, pero la experiencia obtenida de los edificios también puede orientar la evolución futura de la regulación, las metodologías y la certificación.

 

Retos y oportunidades para los próximos años

El periodo hasta 2030 será especialmente importante. La dirección legislativa es cada vez más clara, pero la aplicación es ahora el principal reto.  

Los primeros proyectos completos de Planes Nacionales de Renovación de Edificios muestran ya una amplia variedad de niveles de ambición nacional. En la evaluación de la Comisión de julio de 2026 sobre los planes de 15 países de la UE, las reducciones previstas de energía primaria para 2050 oscilaban entre el 24% y el 73%; muchos planes aspiraban a que las energías renovables cubrieran entre el 40% y el 90% del consumo energético de los edificios en 2030; y aproximadamente la mitad planteaba reducciones de gases de efecto invernadero superiores al 90% para 2050. [9] Estas diferencias ponen de manifiesto por qué una dirección europea común y la flexibilidad nacional deben coexistir.

Por tanto, siguen existiendo varios retos: desarrollar conocimientos técnicos suficientes para el análisis de ciclo de vida; mejorar la disponibilidad y calidad de los datos de edificios y productos; evitar cargas administrativas excesivas; garantizar la comparabilidad sin ignorar las condiciones nacionales; y hacer que las evaluaciones avanzadas sean accesibles no solo para proyectos emblemáticos, sino también para el conjunto del parque edificatorio.

Las oportunidades son igualmente importantes. Las metodologías armonizadas de carbono de ciclo de vida, unas bases de datos nacionales de edificios más sólidas, los pasaportes de renovación y los indicadores de edificios inteligentes pueden crear un entorno de información mucho más rico. Level(s) ofrece un lenguaje común de sostenibilidad, los sistemas voluntarios de certificación aportan experiencia de mercado y la Taxonomía de la UE refuerza la conexión con la inversión.

Por ello, el resultado más prometedor quizá no sea un nuevo sistema de certificación, sino un ecosistema mejor conectado. En este ecosistema, la legislación europea establece ambiciones comunes; la regulación nacional las adapta a las condiciones locales; marcos comunes como Level(s) ayudan a ampliar la evaluación de la sostenibilidad; los sistemas voluntarios ensayan y comunican niveles de prestaciones más elevados; y los instrumentos de financiación sostenible conectan las prestaciones ambientales con la inversión.

Lo más importante es que la información fluya en ambas direcciones. La regulación y las metodologías influyen en cómo se diseñan y rehabilitan los edificios, mientras que la experiencia de los proyectos reales aporta evidencias sobre costes, prestaciones, barreras de aplicación y potencial de mejora. Para los profesionales del sector, este ciclo de retroalimentación puede ser uno de los avances más valiosos de los próximos años. Puede transformar la certificación, pasando de ser un ejercicio final de calificación, a formar parte de un proceso continuo que conecte diseño, regulación, prestaciones ambientales, viabilidad económica, operación y valor a largo plazo.

 

Chart showing variation in national building renovation ambitions, including primary energy reduction, renewable energy shares and greenhouse gas reduction targets.

Aplicación nacional: una dirección común con distintos niveles de ambición. Fuente: Comisión Europea, primera evaluación de los proyectos completos de Planes Nacionales de Renovación de Edificios, 14 de julio de 2026. Los borradores incluían 15 países de la UE. [9]

 

Conclusiones

El sector de la edificación sostenible en Europa está evolucionando desde un conjunto de instrumentos paralelos de regulación, evaluación y certificación hacia un ecosistema más conectado. La EPBD revisada, Level(s), la Taxonomía de la UE, la regulación nacional y los sistemas voluntarios cumplen finalidades diferentes, pero su creciente interacción crea oportunidades para reducir duplicidades, mejorar la interoperabilidad de los datos y apoyar mejores decisiones técnicas y de inversión.  

El reto no consiste en crear o potenciar un sistema de certificación unificado que trate de resolver esta complejidad manifiesta eliminando otros instrumentos en el camino, sino en lograr que las herramientas existentes funcionen de forma más coherente. En los próximos años, la retroalimentación procedente de proyectos reales será esencial para perfeccionar metodologías, acelerar la aplicación nacional y conectar de forma más eficaz energía, carbono, resiliencia, confort y valor a largo plazo.